Este fin de semana Ana González Duque compartió un tuit de Gemma Bonnín con una idea muy chula: hacer unos Oscars literarios. Se premiarían categorías como mejor protagonista femenina, mejor protagonista masculino, mejor portada, mejor maquetación, mejor personaje secundario, mejor novela, mejor antología…

A mí me pareció una idea genial, pero también creí que, si en todas las categorías competían tanto libros de editoriales como autopublicados, en dos de las que se proponían (mejor portada y mejor maquetación) nosotros, los que además somos autoeditados, juanpalomos de la edición, manejando documentos de Word, archivos de Gimp y enviando a imprimir nuestros libros a Amazon, partíamos con cierta desventaja.

La mayoría de los que nos hacemos las portadas no somos diseñadores (bueno, yo sí, pero normalmente no lo somos), y muchas editoriales sí cuentan con un departamento profesional, interno o externo, de diseño gráfico y de producto.

Sobretodo pensaba en editoriales que hacen cosas bonitas, inteligentes e interesantes en sus portadas y diseños interiores, pero que también cuidan los materiales de impresión, como las pequeñas y medianas AstroReyEdicions del PeriscopiMalpasoLibros del K.O., Lengua de trapo o, en algunas ocasiones, las grandes PlanetaUrano y Penguin Random House, entre otras.

Como este tema me motiva bastante (cada uno es friki de lo suyo ;-P) más tarde seguía dándole vueltas, y me di cuenta de que quizás los que nos autoeditamos para autopublicarnos y nos lanzamos a crear portadas y maquetar nuestro contenido nosotros mismos, porque no tenemos medios para hacerlo de otra manera, no tengamos los recursos profesionales de estas editoriales, pero sí podemos tener y entrenar lo esencial. Eso que hace que todas esas portadas, en cuanto a diseño, nos encanten, atrapen, emocionen y transmitan su profesionalidad y que no es otra cosa que la coherencia y la idoneidad del estilo editorial con el autor y la obra.

Así que de esto te voy a intentar hablar en este post, de las cosas que humildemente creo que es bueno tener en cuenta para dar una imagen más profesional de nuestro trabajo, y lo haré centrándome en las portadas de esos libros que autoeditamos y autopublicamos.

Primer paso: Tú

Antes de pensar en nada más, primero, piensa en ti.

¿Quién eres?, ¿con qué te sientes a gusto?, ¿qué te define?, ¿qué te gusta hacer?, ¿qué odias? Porque a partir de todo eso vas a construir tu imagen, tu universo, tu marca personal y, finalmente, tu código gráfico que reflejarás en tu manual de estilo, que será la referencia a la hora de realizar los materiales para tu márquetin o, como estamos comentando, para vestir y estructurar tus obras. (Si quieres te hago otro post para explicarte cómo puedes hacerte un pequeño manual de estilo, ya me dirás en comentarios si te interesa).

Ahora, si te pones a hacerte este tipo de preguntas y no sabes bien qué responder, te propongo una actividad:

En una carpeta del ordenador o en un tablero de Pinterest o donde te sea más cómodo, guarda cosas con las que te sientas identificada, cosas que te gusten, que interesen y te hagan vibrar. Imágenes de paisajes, colores, frases, libros… Cosas que den pistas sobre el universo que hay en ti. Ve alimentando ese archivo durante un tiempo y después analízalo. ¿Qué colores predominan?, ¿qué paisajes?, ¿qué temáticas?

En mi tablero de Pinterest, por si te sirve de ejemplo, habría sobretodo fotografías nocturnas de ciudades, playas en invierno; libros de cuentistas como Salinger, Carver; música de Ólafur Arnalds y rock de los 70, conciertos acústicos en pequeños bares; pero también tazas de chocolate caliente, tés de mil sabores; bosques de pinos en verano; vestidos de punto e ilustraciones infantiles.

También puedes escribir una lista con cosas y rasgos de ti que te encantan y te ponen alegre y otra con los que odias, te ponen tristes y te gustaría mejorar. Esta lista puede darte pistas para describirte a los demás. Porque todo esto, además de para definir tu marca personal, por descontado, también puede ayudarte a la hora de redactar un «Sobre mí» para tu web o la solapa de tus libros.

Te pongo un ejemplo de todo esto, con el que seguiré durante todo el artículo, porque creo que está bien trabajado:

 Beta Coqueta

Los libros de Elísabet Benavent pueden gustarte más o menos, pero ella tiene una marca personal muy reconocible, que alimenta con su actividad en redes sin ningún esfuerzo, porque no finge lo que es (o al menos no lo parece).

Creo que la marca de Elísabet se caracteriza por la frescura, la alegría y la juventud. El desenfado y la naturalidad.

Ella se muestra, tanto en redes como en su web, como una persona coqueta, urbana, a la que le encanta el maquillaje, la moda, meterse en aventuras con sus amigos y que adora su oficio de escritora a tiempo completo. Todo esto podría parecer en parte frívolo, pero lo compensa bastante bien compartiendo textos e imágenes sobre sí misma, sobre lo que le ocurre en su día a día y lo que siente. Muestra la parte humana de la escritora a sus fans: la familia coqueta. Los días geniales y los días menos buenos.

Utiliza el grafismo, el copywriting y elige las temáticas de las que habla para reflejar todo esto, y lo hace en parte así:

  • Tiene una «firma» reconocible, su logotipo.

  • Utiliza una gama de colores cálida y agradable, pero también muy viva, que recuerda a una paleta de maquillaje.

  • Su lenguaje es muy cercano y coloquial, pero también poético.
  • Los temas que comparte en redes tienen que ver más con su vida personal (hasta el punto que ella elige mostrar) que con la promoción de su obra. De hecho, hay personas que la siguen por como es ella misma y no por sus libros.
  • Sabe hacerse buenos selfies. Yo no la he visto nunca desfavorecida.
  • Interactúa en redes con sus lectores y con otros colegas. Se muestra cercana.

Todo esto junto es parte de lo que define su imagen personal: cómo es ella, cómo se muestra al mundo y cómo muestra su trabajo. Y la coherencia de todo ello es lo que, en mi opinión, crea una marca personal sólida.

Segundo paso: tu Obra

Ahora piensa en tu obra. No empieces todavía encasillándola en un género, primero piensa de qué cosas hablas en ella; con qué lenguaje lo haces; qué recursos utilizas más; cuáles son, en tu opinión, tus temas principales; qué parte de ti misma, según lo que has hecho en el primer paso, reflejas en ella; cómo son tus personajes... Empieza por conceptos universales, si te sientes más cómoda, y luego ve concretando.

Yo por ejemplo, al escribir, suelo utilizar un lenguaje simple, nada de filigranas literarias ni estilo gótico; mis historias suelen transcurrir en la época actual y de alguna manera busco reflejar temas sociales que me importan: como el paro, la precariedad laboral, la situación de los autónomos en mi país, la soledad de los mayores, la insatisfacción laboral, madres y padres solteros, separaciones matrimoniales…;mis personajes protagonistas suelen tener una edad parecida a la mía, suelen vivir en mi mismo país, en barrios trabajadores y no son perfectos en ningún sentido. Doy prioridad a mostrar los sentimientos y pulsiones humanas y soy muy de diálogos y menos de descripciones.

Con todo esto tengo claro que, gráficamente, mis historias me piden imágenes urbanas y actuales, nostálgicas y poéticas; tipografías modernas, quizás mecánicas, pero con un toque humano; composiciones simples; ilustraciones urbanas, quizás incluso graffitis; colores alejados de la naturaleza (desde los industriales, hasta los flúor)...

Intenta definir tu obra de esta forma, a grandes y pequeñas pinceladas, cuanto más precisas mejor y sacar conclusiones de este estilo. Con esto tendrás unos primeros apuntes que te ayudarán a la hora de buscar una imagen gráfica que irá en base a todo eso.

Siguiendo con el ejemplo de Beta Coqueta, los que la habéis leído (yo algo) os habréis dado cuenta de que muchas de las cosas que la definen a ella están reflejadas en casi todas sus historias (al menos en todas las que yo he leído, que han sido tres): no pasa por alto detalles como qué marca de ropa o maquillaje usan sus personajes, sus protagonistas tienen un punto alocado, los amigos de los protagonistas son muy importantes en las tramas y la franja de edad de sus personajes es similar a la suya propia.

Todo esto hace que su marca personal sea realmente global. Ella es así, su trabajo es así y ¿cómo expresa todo esto gráficamente el diseñador que se hace cargo del diseño editorial de sus obras? Pues así:

  • Sigue con la gama de colores de la que hemos hablado antes.
  • Apuesta sobretodo por la ilustración y la sencillez en las portadas (cosa que ayuda después cuando se adaptan a diferentes formatos y tamaños para su venta). Ilustraciones modernas, frescas y divertidas.
  • Las tipografías suelen dar también esa imagen de frescura y despreocupación: manuscritas y con gran peso en la portada.
  • Utiliza una frase que remite al que debe ser su mayor éxito (Por la autora de Los zapatos de Valeria) y que creo que, en cierto momento, puede estar bien utilizar al principio pero que, en mi opinión, Elísabet ya podría prescindir de ella, porque con todo lo que vende, con esta frase, da la sensación de que todavía es recordada solo por su primer éxito.

A esto, pues, es a lo que creo que debemos aspirar nosotros. A tener una imagen gráfica coherente con nosotros y nuestras historias.

Tercer paso: Línea editorial y márquetin

Ahora que ya te conoces a ti misma y a tus historias, que has identificado y relacionado tus temas con una gráfica que les va bien, llega el momento de aplicar todo eso al diseño de tus libros y, en su momento, a tus elementos de promoción.

Has hecho el esfuerzo de crear un universo gráfico basado en ti, que insufla tu personalidad a todo, así que al pensar una imagen para tus libros ese universo debería verse reflejado en ellos. Vamos, que al mirarlos en conjunto no parezca que cada uno es de un padre y una madre diferentes. Que, dentro de la variedad que te pida tu obra, se reconozca que son todos tuyos.

Esto las grandes editoriales lo han hecho desde siempre. Para ejemplo un botón: Destino y Seix Barral, de Editorial Planeta, por ejemplo, llevan años siendo fieles a sus estilos y se reconocen perfectamente por las características gráficas de sus portadas.

Así que yo te aconsejo que intentes hacer lo mismo con tus libros: encuentra una línea gráfica con la que luego puedas jugar y que puedas adaptar según necesidades. Vamos a ver cómo lo hace Suma de Letras con Elísabet Benavent:

  • Fondos de colores planos.
  • Sensación de «espacio blanco» en las portadas, con lo que los elementos respiran.
  • Un elemento particular, centrado horizontalmente en la portada, capta la atención: el nombre del libro, una ilustración…
  • Los títulos suelen ocupar un gran espacio en la portada.
  • Los elementos que hay en la portada, además del título, son de formas y colores simples.
  • Tipografías desenfadadas.
  • Predominio de la ilustración por encima de la fotografía. Y cuando hay fotografía, bien podría ser ilustración.
  • A partir de que se creó la firma de @BetaCoqueta, aparece en las portadas, siempre en el mismo lugar.
  • Importante: cuando son sagas o bilogías se respeta un código gráfico en todos los libros, que va acorde con el general, y que los relaciona entre sí.

Así que ahora piensa tú, con todo lo que sabes sobre ti misma y tus obras, qué elementos necesitas y cómo vas a vestirlos y colocarlos para que reflejen que son tuyos. ¿Utilizarás elementos fijos como hace, por ejemplo, Seix Barral con la portada en fondo blanco, el nombre del autor en rojo y el título del libro en negro con la misma tipografía y una imagen que ocupe parte de la portada? ¿o te atrae más la idea de utilizar un sistema como el de Suma de Letras para Elísabet Benavent, basado en elementos como los que acabas de leer listados arriba?

En tus manos está la decisión.

Últimos apuntes de buenas prácticas

  • Entrena el ojo. Fíjate en las portadas y maquetaciones que te gustan y estúdialas. ¿Qué es lo que te gusta de ellas?, ¿cómo han tratado los diferentes elementos?, ¿de qué editorial son?, ¿siguen una línea?, ¿qué es lo que podrías aplicar en tus propios libros? Toma nota e inspírate. Fíjate en los que lo hacen bien y aprende. Cuándo miras un estante o un aparador lleno de libros, ¿a dónde va tu mirada? Pregúntate porqué.
  • Inspírate en los grandes diseñadores editoriales, pero no les fusiles los diseños. Piensa en cómo te sentirías tú si te fusilaran tu obra.
  • Ten en cuenta los códigos gráficos del género en el que inscribes tu novela, pero no te obsesiones con ellos. No todas las novelas de fantasía medieval tienen que tener una tipografía gótica en la portada y una ilustración realista, por ejemplo. Conoce esos códigos para jugar con ellos y, si puedes, no los sigas a rajatabla.
  • «De la moda, lo que te acomoda», que diría Paulina Rubio. Si esa tipografía handscript que tan de moda está no te gusta, no estás obligada a utilizarla. Por otra parte, si lo que pasa es que te encanta pero no pega ni con cola en la portada de tu novela de fantasía medieval, mejor déjala para otra ocasión.

En la portada

  • La portada tiene que hablar el lenguaje de la novela que cubre. A primera vista tenemos que poder reconocer cuantos más elementos básicos de la historia, mejor. La época, el género, ambientación, protagonista femenina o masculino, franja de edad a la que se dirige… En la medida de lo posible, evita que alguien pueda sentirse engañado por la portada.
  • Cuida la tipografía que escoges para tu portada.Todas las tipografías que ahora están tan de moda y te parecen maravillosas, aunque te parezca mentira, pasarán de moda. Y entonces puede parecer que tu libro también lo está. No caigas en esa trampa. Quieres poder vender tu libro muchos años, así que tu portada debe aspirar a ser atractiva durante mucho tiempo.
  • Evita por todos los medios posibles las ensaladas tipográficas en las que se mezclan tres o más tipografías en una portada.
  • La jerarquía de la información que das en la portada es importante. Si eres una autora conocida puedes destacar tu nombre. Si no lo eres, pero tienes un título muy bueno, destaca el título.
  • Cuida la legibilidad y el contraste entre todos los elementos de la portada (las letras y las imágenes). Que todas se vean bien y no se coman las unas a las otras.
  • Los sombreados, transparencias y brillos han pasado de moda. Lo siento si eras fan.
  • Piensa bien qué colores vas a utilizar en tu portada y cómo vas a combinarlos. El rojo y el negro juntos; los colores pastel; los colores ácidos… transmiten ya de por sí ideas y sensaciones que les hemos asociado popularmente (anarquía; tranquilidad; alegría y optimismo...) Ten en cuenta cómo vas a utilizarlos en favor de tu historia.
  • Tanto si vas a utilizar una fotografía como una ilustración, además de tener en cuenta si tienen derechos de autor, qué uso legal puedes hacer de ellas, y que no sea un tipo de imagen muy utilizada, busca alguna que muestre la singularidad de tu historia. Ya hay demasiadas portadas de erótica con torsos masculinos, por ejemplo. Y en esos casos concretos no solo esa fotografía no le está haciendo ningún favor a la portada en sí, ya que pueden confundirse unos libros con otros fácilmente, sino, sobretodo, a la historia. ¿De verdad me están diciendo que lo mejor que tienen esas historias es el torso del protagonista? No lo creo. Así que piensa en qué hace única a tu historia y ponlo en primera fila.
  • Nunca estires o deformes una imagen para que dé el tamaño que necesitas en tu portada. Hace mucho, mucho, mucho daño a la vista. En su lugar busca una imagen con resolución y tamaño suficientes.
  • Y siempre: arriesga, no te conformes y exige más.

En la contra

  • Utiliza sinopsis y biografías escuetas. Tu biografía no es tu currículum, mejor que sea algo directo y de tú a tú. La sinopsis no es el resumen de la obra, es lo que le cuentas a tu amigo para que se anime a leerla: explícale lo justo para dejarle con ganas de más.
  • Si vas a poner una fotografía tuya puede ser buena idea tener en cuenta tu imagen personal a la hora de escogerla. Si tus historias son románticas y tienen mucho que ver con la naturaleza, puedes hacerte una en el campo, o frente al mar, en la que predomine la luz, los colores cálidos y en la que tú te muestres de manera natural, relajada. Si tus historias son policíacas una buena imagen tuya puede ser en la ciudad, apoyada en una pared, con tu mejor mirada escrutadora.

Acabo ya

Con una reflexión final que es que, si bien sigo pensando que en general los autopublicados que nos hacemos nuestras portadas y utilizamos Amazon para imprimir nuestras obras estamos en desventaja, tenemos el potencial de reducir esa diferencia. Así que sí, me voy a arriesgar, voy a confiar y voy a apoyar a Ana González Duque cuando propone que todos compitamos por igual en los hipotéticos Oscars de los libros.

Porque creo que quizás no ganaríamos en maquetación interior y portadas, pero podríamos quedar en un lugar digno, señoras y señores. Porque es cierto que hay editoriales que hacen verdaderas maravillas, pero también las hay que hacen verdaderas vergüenzas. Y nosotros, como responsables de nuestra edición y publicación, tenemos el poder de hacerlo mejor dentro de nuestras posibilidades. Así que ánimo y para adelante compañeros. Vamos a intentar hacer las cosas lo mejor posible y que por nosotros no quede.

¿Comentarios y dudas? ¡Escríbelas justo aquí debajo! ¡Gracias! ?

Créditos:
La fotografía que encabeza el artículo es libre de derechos y pertenece a su autor, Miguel Bruna vía Unsplash.
Las fotografías sobre las obras de Elísabet Benavent son de su propiedad y están extraídas de su web betacoqueta.com
La fotografía sobre las obras de la editorial Planeta es de su propiedad y está extraída del catálogo de su web planetadelibros.com

¿Te ha gustado el post? ¡Invítame a un café! 😉  Buy Me a Coffee at ko-fi.com